BENDITO SEA DIOS QUE TANTO NOS QUIERE

Ayer toda la familia Franciscana de los Sagrados Corazones de Jesús y de María estuvimos de celebración. Hace 123 años, nuestra ilustre antequerana Beata Madre Carmen del Niño Jesús, se marchó al cielo dejando una huella imborrable en nuestros corazones y en el camino de nuestra congregación.

Recordar es volver a pasar por el corazón. Cuánto bien nos hace recordar momentos que, a veces sin saberlo, ocupan un lugar privilegiado en nuestra historia personal de salvación. Es la Madre Carlota quien recoge por escrito lo sucedido el 8 de noviembre de 1899. La fiel secretaria narra que la salud de Madre Carmen empeoraba. Todas las Hermanas la acompañaban con su oración en distintos lugares de la Casa. El final estaba cada vez más cerca. Eran las dos de la madrugada del 9 de noviembre cuando Madre Carmen dirige su mirada, por última vez, las imágenes que tenía en su celda. Fijando sus ojos en la imagen de la Virgen pronunció sus últimas palabras: ¡Madre mía del Socorro!

Madre Carmen se acerca al misterio de Jesús desde el  Corazón de María. Algunos de esos aprendizajes y palabras que nos dejó en su legado son:

* La actitud ante Dios y ante la vida. Actitud de escucha y acogida, de silencio y humildad, de agradecimiento y compasión. ¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere! (P8)

* Su respuesta de fe, que es adhesión y obediencia a los planes de Dios, tantas veces no comprensibles por nosotros en los que solo cabe tener la certeza de la fe que nos dice que Dios sabe lo que hace. ¡Confío en Dios que de todo me sacará en paz! (P55)

* Su espera confiada y cierta. Porque el Señor tiene sus planes, que no siempre coinciden con los nuestros; y sus caminos, que nos siempre son los que habíamos pensado transitar. Tened mucha confianza en Dios. (P75)

* Su caridad, que es amor y entrega. Aprendido de Jesús, es dar la vida, con todo lo que eso supone. La vida del Calvario es la más segura y provechosa para el alma. (P1)

* Su disponibilidad, forjada en la oración. No dejaba de preguntar con todo su corazón: Señor, ¿qué quieres de mí?

* Su sencillez y su profundidad. A ejemplo de María: “He aquí la esclava del Señor”.

La Iglesia ha ratificado la santidad de Madre Carmen en distintos momentos. Nos encontramos a la espera de ‘la última palabra’, pronunciada en este caso por el Papa Francisco, que nos permita venerarla bajo el ‘título’ de SANTA. Precisamente con esta intención oramos hoy; no solo aquí. En todas nuestras Casas esta es la petición «concédenos la gracia que te pedimos: ver glorificada a Madre Carmen en la Iglesia».

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