El pasado 8 de junio, fiesta del Inmaculado Corazón de María, los grupos de Paz y Bien nos pusimos en marcha hacia el Santuario de la Virgen del Rocío para concluir bajo su amparo y bendición este curso en nuestro movimiento.
Iniciamos la jornada con el corazón agradecido por todo lo recibido en este tiempo y, ante la mirada de la Virgen del Rocío, seguimos creciendo en nuestro camino de FE, recibiendo los distintos símbolos correspondientes a cada etapa. Fue un momento lleno de ilusión y sobre todo de alegría.
Sabemos que nada en Paz y Bien pasa por casualidad… y así vivimos cada momento del día, en el que todos como una misma FAMILIA, rezamos, cantamos y disfrutamos la suerte de ser más que amigos, de ser hermanos que desean luchar contra el mal, solo sembrando el bien.
Terminamos este día de bendición, admirando la belleza de la creación de Dios en la playa de Matalascañas, donde pudimos celebrar lo acontecido y apreciar la inmensidad del Atlántico y lo maravilloso que es sentir su brisa.
Junto a Madre Carmen decimos: “Bendito sea Dios que tanto nos quiere” y le pedimos que interceda por nosotros para que, en este tiempo de descanso, no nos apartemos nunca de la mano de Jesús y su Santa Madre.
Sin duda, fue un día muy emotivo y especial en el que todos compartimos la alegría de ser miembros de Paz y Bien.







