Hay algo que nunca cambia en nuestro colegio: los momentos de celebración en familia.
Cuando llega octubre, sabemos que comenzamos la rutina de verdad porque juntos vivimos la misa de inicio de curso, una misa que vivimos con más corazón porque celebramos la gran fiesta de San Francisco de Asís.
El día 4 de octubre es un día muy grande para la familia franciscana, este año aún más si cabe porque celebramos la conmemoración del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís. Y, como no podía ser de otra manera, en nuestro colegio hemos celebrado su gran fiesta COMO HERMANOS.
El día comenzaba poniendo en el centro de todo a Jesús en la celebración de la Santa Misa. Con el honor y la alegría de contar con la presencia de nuestro Señor Obispo José Antonio, que presidía nuestra celebración de la Eucaristía de San Francisco.
Su presencia en este día tan especial para nuestra comunidad constituye un motivo de profunda gratitud y nos llena de alegría. Le agradecemos sinceramente que haya querido acompañarnos y compartir con nosotros esta celebración tan significativa, en la que ponemos nuestra mirada en el ejemplo y el espíritu de San Francisco.
Un momento muy significativo en esta celebración fue después de la comunión, donde descubrimos que pronto tendremos la suerte de contar con un olivo muy especial en nuestro jardín: un olivo de Asís, tierra de nuestro querido San Francisco.
Un gesto que nos hace tenerlo más cerca cada día, a la vez que aprendemos a vivir el valor de la fraternidad, como verdaderos hermanos. Además, hemos podido presentarle al Señor Obispo la coreografía de nuestra canción del objetivo de pastoral ,algo que ha sido un verdadero regalo.
Y como las cosas buenas nunca cambian, continuamos la celebración de este día con nuestra particular convivencia de inicio de curso. Una convivencia que hemos vivido intentando ser comoél, como San Francisco, pues él es quien nos da su ejemplo de vivir comohermanos.
A lo largo de la mañana, hemos recorrido diferentes rincones que nos han acercado más al valor de la fraternidad. Hemos tenido tiempo de reflexionar sobre el perdón y pedirlo a aquellos a quien pensábamos que se lo debíamos. También hemos dedicado tiempo a jugar al fútbol para darnos cuenta de que el equipo no funciona si no estamos todos juntos.
Otro rincón nos ha permitido profundizar en el cartel y el himno del objetivo: hemos descubierto qué representa cada elemento del cartel y hemos interiorizado la letra de la canción, así como la coreografía para después compartirla todos juntos en el patio como una gran familia, demostrando una vez más que compartir es crecer juntos.
Que San Francisco sea este año un ejemplo vivo de cómo vivir cada día en los pequeños gestos en fraternidad y comohermanos.







