Los días 9 y 10 de mayo hemos vivido en el Colegio Ntra. Sra. de la Victoria momentos muy especiales al acompañar a nuestros alumnos y alumnas de tercer curso de Educación Primaria en el día de su Primera Comunión.
La celebración tuvo lugar en la iglesia del colegio, en un ambiente lleno de emoción y alegría, acompañados por sus padres, familiares, hermanas, profesores y catequistas.
Niños y niñas llegaban a la iglesia nerviosos y muy ilusionados. Algunos se habían levantado muy temprano, aunque ese pequeño detalle no tenía importancia en estos días tan importantes. El regalo que iban a recibir era mucho más importante que cualquier otra cosa.
Durante las distintas eucaristías, los niños participaron activamente, demostrando su ilusión y compromiso en este primer encuentro pleno con Jesús. La celebración estuvo centrada en la alegría de recibir por primera vez el Cuerpo de Cristo y en el significado de dar el paso hacia una participación más profunda en la vida de la Iglesia.
Todos recibimos un gran mensaje en una de las celebraciones y es este: “Hay palabras que son habladas y palabras que son hablantes. Las palabras habladas pasan de largo y no dejan huella en nuestra memoria, pero las palabras hablantes son palabras que llegan al corazón y se quedan grabadas en él y en nuestra memoria.” Tanto niños y niñas como las familias y todos los presentes llevamos en nuestro corazón las palabras que el Evangelio nos ha regalado, llenándonos del Amor y la Paz de Dios.
Este mensaje recibido es una pequeña semilla que, como el grano de mostaza, crecerá en el interior de todos los niños y niñas y en sus familias, que seguro darán en un futuro frutos abundantes.
Al finalizar la misa, catecúmenos, catequistas y hermanas se dirigieron a la capilla de Madre Carmen para cantarle llenos de alegría y poder dar gracias a Dios por permitir seguir adelante con su sueño: Enseñar a los niños a conocer y amar a Dios.
Desde el Colegio queremos agradecer a todas las familias su implicación y su bienestar en las distintas celebraciones ayudando a que los niños y niñas vivieran este momento como algo único. Asimismo las animamos a continuar cultivando en sus hijos e hijas el amor a Jesús y a encontrarse con Él todos los domingos para vivir siempre conmáscorazón.







