Con fe y alegría, los alumnos de Infantil y Primer Ciclo de Primaria celebraron uno de los momentos más esperados del año: su tradicional procesión, que recorrió las inmediaciones de nuestro colegio.
Desde primera hora, los alrededores del cole se llenaron de emoción e ilusión con la presencia de nuestros pequeños cofrades, que con una sonrisa radiante, desfilaron con entusiasmo, ataviados con sus mejores galas, mientras el aire se llenaba de un suave aroma a incienso junto a la atenta mirada de familiares, vecinos y toda la comunidad educativa.
Nuestra banda de tambores acompañó con ritmo y emoción el desfile procesional. Sus notas añadieron un toque solemne y festivo al ambiente, marcando el paso de los seis tronos que, decorados con esmero y flores, fueron llevados con orgullo por nuestros alumnos. Entre ellos, destacó, tras la comitiva principal, el trono de nuestra Beata Madre Carmen, llevado por los más pequeños de Infantil, la imagen de La Borriquita, portada por los alumnos de 4 años y anunciada por un grupo de hebreos con ramas de olivo, representando con ternura la entrada de Jesús en Jerusalén.
Justo detrás, avanzaba el trono del Cristo, portado por los alumnos de 5 años, que con mucha entrega y seriedad, acompañaron esta imagen con gran respeto; seguido de las mantillas que, con elegancia, sumaban belleza a esta tradición tan nuestra.
A continuación, los alumnos de Primero de Primaria desfilaron junto a la Virgen de los Dolores, cuya imagen destacaba por su belleza y simbolismo. Lo hicieron con gran emoción y responsabilidad bajo la atenta mirada de quienes la acompañaban.
Los alumnos de Segundo de Primaria, por su parte, vivieron esta procesión de forma muy especial, estrenando con gran ilusión el trono de la Virgen del Carmen. Y para cerrar este emotivo acto, la imagen de Santa Eufemia fue llevada por los más mayores de la procesión, llenos de orgullo y responsabilidad.
Tras días de ensayos y preparativos, este gran día se vivió con una mezcla de nervios, alegría y devoción. Fue una jornada entrañable, donde la inocencia y el entusiasmo de los más pequeños nos recordaron la importancia de mantener vivas nuestras tradiciones.
Verlos caminar con tanto respeto y alegría fue un verdadero regalo. Este evento supuso mucho más que una simple procesión: una experiencia de aprendizaje, convivencia, tradición y valores que quedará en el corazón de todos los que lo compartimos.
Una vez más, gracias a todos los que lo han hecho posible.







