DESCUBRIENDO A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS UNA VIDA ENTREGADA A DIOS 

¿Qué evocan en nosotros estas palabras?… Pues que cada día 9 en nuestros colegios es un día especial, muy particularmente el 9 de noviembre, en el que cada año recordamos la muerte de M. Carmen y su paso a la vida eterna.

Cada día 9, en  la Capillita que contiene los restos de la Beata  (sí porque la Iglesia así lo reconoció)… de la Beata M. Carmen del Niño Jesús, se expone el Santísimo en la Custodia y acuden muchas personas a pedir su intercesión… a veces también nosotros por clases. 

Y en este curso, además hemos querido utilizar todos los sentidos, uno cada mes,  para que nos evoquen momentos importantes de la vida de esta mujer, ejemplo para nosotros de persona entregada a Dios y a los demás.

Comenzamos con un pregón el 9 de noviembre como pistoletazo de salida del resto de los “días 9” que viviríamos: dos compañeros nuestros pusieron voz al texto del pregón. Nos invitaban a mirar el cuadro con la imagen de M. Carmen en la que “Dios fue escribiendo una historia grande con una persona sencilla”. 

Bendita sea Madre Carmen, que nos enseñó a confiar sin miedo, a amar sin medida y a vivir siempre diciendo:   “¡Dios lo quiere así!” Y salimos a la calle a pisar los lugares por donde ella paseó su acción caritativa…y el lugar donde fundó la obra que Dios le encomendaba… y donde reposan sus restos. 

Después un desfile de gestos, palabras y sentido:

En primer lugar el OLFATO, y lo sugerente que puede ser un gesto para expresar que Dios es lo primero y que incluso en lo pequeño –como una simple taza de manzanilla caliente- encontraba la oportunidad de amar más. 

Continuamos con la relevancia del nombre que eligió  de religiosa, “del Niño Jesús” expresando el deseo de vivir desde la pequeñez, la humildad y la confianza absoluta en Dios. 

Para el sentido del OÍDO, nos basamos en una canción “FRANCISCANA”, en sintonía con el lema de este año y con la forma de  vida  de M. Carmen; y un símbolo el cordón franciscano con sus tres nudos. “Franciscana, hecha con Dios corazón”. Corazón que acoge, corazón que confía, corazón que ama.

EL sentido del GUSTO nos adentró en la Cuaresma… el sabor dulce que queda en la boca cuando la torrija se deshace lentamente nos ayudó a pensar en M. Carmen preparando su corazón en la oración (encuentro con el Señor), en la penitencia, en la limosna “Nunca dejéis de dar limosna, aún de lo poco que tengáis”, haciendo de su vida una obra de caridad “sencilla, cotidiana, y llena de amor, capaz de endulzar la vida de los que la necesitaban”

El TACTO nos guió para hacer memoria agradecida, tocar un trozo de tela nos transmitió cuidado, cercanía y dedicación. Se nos invitó a “sentir con nuestros dedos la suavidad del tejido, el hilo que se desliza, la aguja que entra y sale con paciencia,  las puntadas que poco a poco van dando forma a una labor. Así trabajaban en su tiempo y así enseñaba ella y así también aprendían las niñas que acudían a sus colegios: con calma, con cuidado y poniendo el corazón en cada detalle. Pero… no solo una forma de trabajar, sino una manera de vivir haciendo el bien y sembrando la paz. Aprendemos a mirar la vida como ella, como una labor que se construye día a día, con esfuerzo, con amor y con sentido: en cada puntada, un gesto de paciencia, en cada hilo la unión de la gran familia franciscana, en cada pequeño trabajo aprender a hacer las cosas bien hechas.

Y, una vez más, para finalizar estos días, a través del OLFATO, quisimos acercarnos a la santidad. Porque hay aromas que quedan grabados para siempre: El olor del pan recién hecho, la tierra mojada, las flores, la casa, la familia.

Y también existe algo que la tradición cristiana llama el olor a santidad.

No es solo un perfume.

Es la huella invisible que dejan quienes viven profundamente unidos a Dios.

Es el aroma de la bondad.

La fragancia de la entrega.

El perfume de quien ama.

Madre Carmen dejó ese aroma tras sus pasos.

Quizá también nosotros estamos llamados a dejar una pequeña fragancia en el corazón de quienes nos rodean y  con una lluvia de pétalos sobre su imagen quisimos representar su paciencia, su confianza, su ternura, su fortaleza, su capacidad de amar, su fe. Y con esos pétalos que caían, imaginamos que también sobre nosotros caía una lluvia de esperanza. 

¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere! ¡Bendito sea Dios que a través de M. Carmen nos lo muestra hoy y siempre!

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