San Francisco descubrió a Dios de una manera muy especial: en las personas, en la creación, en lo pequeño, en lo sencillo… Y aprendió a llamar hermano y hermana a todo lo que le rodeaba.
También nosotros queremos aprender a mirar así, y en esto profundizamos los miembros del movimiento Paz y Bien el pasado fin de semana.
Llegó el tan ansiado viernes y partimos en autobús hasta el Centro de Pastoral Madre Carmen, en Pizarra. Con mucha emoción por retomar Paz y Bien y ser este el primer encuentro todos juntos en este curso, comenzamos nuestra convivencia donde íbamos a vivir como hermanos.
Después de instalarnos y de tener una bienvenida al estilo franciscano, nos pusimos delante de un signo especial para nosotros: la Tau. A lo largo de esta oración, descubrimos que la Tau significa un camino que estamos recorriendo juntos y que esa Tau iba a ser nuestro símbolo como familia de Paz y Bien, ya que todos quedamos representados en ella con nuestras fotos porque todos somos importantes, todos aportamos algo a esta gran familia.
Después disfrutamos de una buena cena y tuvimos una velada en la que disfrutamos por todo lo alto: entramos en el laboratorio de un científico loco cuya máquina del tiempo se había roto. Por eso, nos dividimos en equipos para encontrar las piezas para arreglarla y así evitar quedarnos atrapados en el mismo día para siempre. Superamos varios retos pero, al final, ¡lo conseguimos! Terminamos este día dando gracias al Señor por tanto recibido y por la familia de Paz y Bien que formamos en una oración en que tuvimos muy presente a quien da sentido a todo: JESÚS.
El sábado comenzaba con una oración en la que poníamos el día en manos del Señor. Nada más desayunar, nos adentramos en el tema de la convivencia con varios rincones donde trabajamos con diferentes dinámicas la alegría, la misericordia, la bendición, la humildad y el regalo de ser hermanos. Pero esto no quedaba ahí porque continuamos el día compartiendo la comida y unos talleres muy divertidos: costura, deporte, baile…
Dos días acercándonos más a los valores de San Francisco y disfrutando de la compañía de hermanos y hermanas.
Regresamos a nuestras casas con el corazón lleno por todo lo vivido juntos, sabiendo que más que amigos, somos HERMANOS.







