Como Santa Clara, como ella, ser ‘espejo’ de Francisco… ser espejo de CRISTO.
Así se veía a sí misma, como un espejo: REFLEJO DE LA LUZ.
Hace tiempo que empezamos a pensar en llevar a escena el Musical de Carlo Tedeschi “Clara de Dios”; y al final del curso pasado, con mucha ilusión, sospechando que este año sería un gran momento para hacerlo vida, dimos inicio a nuestros ensayos… Conocíamos la belleza de este espectacular musical, sobre la vida de Francisco y Clara de Asís y, aunque presentíamos que el camino iba a ser difícil, estábamos seguros de que aún más brillaría el mensaje del que seríamos portadores… Así después de un gran proceso… ¡El entusiasmo venció la batalla!, y se inició la fiesta del VIII Centenario de San Francisco.
Este musical recorre los momentos más significativos de la vida de esta gran santa que, como Madre Carmen, se dejó conquistar por la luz del Carisma de Francisco de Asís… Y de este modo, también hemos podido recorrer los grandes hitos de Francisco.
El narrador que, lleva el hilo conductor de la historia de Clara, se presenta como un mendigo (uno de tantos a los que Clara y las Hermanas Pobres socorren), y que al final se descubrirá como Jesús, el Hijo de Dios, en la entrada del alma de Clara en el Paraíso.
A Clara, en el recorrido del musical se la ve crecer hasta llegar a convertirse en una inmensa LUZ -que nos gritará desde el Cielo “atravesando los confines lejanos, acompañada del eterno REY…”-, que hay CLARIDAD para todos… ¡¡QUE HAY MUCHA, PERO QUE MUCHA LUZ!!
Todos cuantos hemos participado en este musical, hemos sido alcanzados por esta LUZ, y ya no volveremos a ser los mismos… la LUZ de CRISTO a través de Clara y Francisco ha tocado para siempre nuestros corazones. ¡LOADO SEAS, ALTÍSIMO, OMNIPOTENTE, BUEN SEÑOR, POR ELLO!







