En nuestra vida hay lecciones que se aprenden fuera de las aulas y que van mucho más allá de las páginas de cualquier asignatura.
Nuestros alumnos de 2º de ESO han tenido la oportunidad de experimentar y vivir una de esas lecciones que se quedarán marcadas para siempre en su memoria y su corazón.
Con entusiasmo y nerviosismo acudimos a las instalaciones de ADIPA, en nuestra ciudad, para conocer de primera mano a una institución que lleva cincuenta años trabajando por la integración y la dignidad de las personas.
Nuestra jornada comenzó con una pequeña visita a dichas instalaciones, en la que pudimos conocer los talleres que realizan los usuarios y en los que nuestros propios alumnos participaron con ellos: jardinería, manualidades… ¡hasta un bingo musical con el que aprendimos canciones que ni conocíamos!
Tras recibir tanta hospitalidad y cariño de parte de toda la gran familia de ADIPA, quisimos agradecer la maravillosa acogida que nos dieron realizando con ellos una serie de actividades lúdicas que habíamos preparado desde el colegio, y que nos sirvieron para festejar ese día tan diferente que estábamos viviendo.
Antes de concluir nuestra jornada de convivencia, los usuarios nos dejaban una reflexión que debía ocupar un sitio importante en la mochila de nuestras vivencias personales: todos tenemos capacidades diferentes porque todos somos valiosos y únicos.
Esa es la mejor lección de vida que hemos podido aprender.







