Visitar una Feria de la Ciencia puede parecer, a simple vista, una actividad seria o incluso aburrida. Sin embargo, bastaba con mirar las caras de ilusión y entusiasmo de nuestros alumnos de 6º de Educación Primaria y 3º de ESO para descubrir todo lo contrario.
Ellos tuvieron la oportunidad de participar en la XXIV edición de la Feria de la Ciencia de Sevilla, un encuentro en el que cientos de jóvenes de toda Andalucía compartieron proyectos, experiencias e inquietudes científicas, convirtiéndose en auténticos protagonistas de su propio aprendizaje.
Nuestro colegio participó con dos stands en los que los alumnos no solo mostraron sus trabajos, sino que también explicaron con emoción y cercanía cada una de sus propuestas a todas las personas que se acercaban a visitarlos. Fue una experiencia enriquecedora en la que aprendieron que la ciencia no solo se estudia en los libros, sino que también se vive, se comparte y se transmite.
Los alumnos de 6º de Primaria presentaron el proyecto titulado “Universo de Sensaciones”. Su propuesta consistía en un túnel sensorial en el que los visitantes podían experimentar distintas percepciones a través del tacto, los sonidos y diferentes estímulos sensoriales. Con esta actividad querían transmitir un mensaje muy importante: no todas las personas percibimos el mundo de la misma manera y, precisamente en esa diversidad, nos enriquecemos y nos complementamos unos a otros. Fueron muchos los visitantes que se animaron a entrar en este universo diferente, descubriendo nuevas formas de sentir y comprendiendo la importancia de la empatía y la inclusión.
Por su parte, los alumnos de 3º de ESO presentaron el proyecto “Los sonidos del Universo”, una propuesta que nos acercaba al fascinante mundo de la Tabla Periódica y de la composición de las estrellas. A través de diferentes experiencias, explicaban cómo los elementos químicos constituyen un lenguaje universal presente en todo el cosmos. Además, mediante una tira LED reproducían los espectros de emisión de distintos elementos químicos, mostrando cómo estas “huellas dactilares” permiten a los científicos conocer de qué están hechas las estrellas que iluminan nuestro firmamento. Para completar la experiencia, cada elemento químico reproducía un sonido al ser pulsado, creando así una original banda sonora del Universo.
Queremos agradecer profundamente a todos nuestros alumnos su implicación, su esfuerzo y su entusiasmo durante todo el proyecto. Han demostrado que aprender puede ser apasionante cuando se hace desde la creatividad, la curiosidad y el trabajo compartido. Pero, sobre todo, nos quedamos con la alegría reflejada en sus rostros al descubrir que el conocimiento cobra aún más sentido cuando se comparte con los demás.
Porque la ciencia cambia el mundo, pero cuando además inspira y emociona, también es capaz de transformar el futuro.







