Esta última semana la hemos vivido con más corazón para celebrar la gran fiesta de Madre Carmen.
A lo largo de estos días, hemos vivido momentos muy especiales como familia franciscana: canciones de Madre Carmen, dibujos, historias, representaciones, oraciones, testimonios… hasta llegar a la gran Eucaristía.
El día 6 llegaba y teníamos especialmente presente la figura de Madre Carmen por ser el aniversario de su Beatificación y esperábamos con ganas el día 8, un día que vivimos aquí especialmente con cariño.
Con el corazón abierto y preparado empezábamos el día 8 de mayo. Nada más llegar, se notaba la alegría de nuestras hermanas y nuestros profesores. Con la entrada Primaria e Infantil, ya estábamos todos y dimos comienzo a este día tan importante en nuestras agendas con una pequeña representación donde todos juntos disfrutamos de las palabras de Madre Carmen.
Además, nuestras compañeras de 3º y 4º de ESO nos sorprendieron con una coreografía de una canción de Madre Carmen con la que todos bailamos y disfrutamos en un día en el que teníamos el corazón en fiesta.
Continuamos la mañana con testimonios preparados para los alumnos más grandes. 1º y 2º de la ESO contamos con las palabras de la Hermana Patricia, que nos tuvo pendientes de cada una de sus palabras para explicarnos su testimonio de fe.
Por otro lado, los alumnos de 3º ESO contaron con la presencia del Padre Fran, antiguo alumno del colegio FSC, en Melilla, que nos relató cómo descubrió su vocación a la vida religiosa y su trayectoria en ella. Y también hubo un testimonio especial del matrimonio cristiano compuesto por Ana y Paco, haciéndonos ver que la base de la felicidad es el AMOR.
El momento más especial de la mañana fue, sin duda, realizar el mes de mayo en la Capilla de Madre Carmen y rezar su novena frente a ella, pudiendo ofrecerle todo cuanto llevamos dentro.
El broche final lo puso la celebración de la Eucaristía, vivida EN FAMILIA en la iglesia de nuestro colegio, dando gracias a Madre Carmen por haber comenzado esta obra hace 142 años gracias a su corazón, que supo mirar de verdad.
Gracias, Madre Carmen, por preguntar al Señor y responder con una vida que amó, ayudó y se entregó sin hacer ruido. A ella le pedimos que aprendamos a mirar como ella, para poder encontrarLE y mirarLE a ÉL y así continuar su sueño y ser luz para los demás.







