AVENTURA PREHISTÓRICA: NOS ADENTRAMOS EN LA CUEVA DEL TESORO

La pasada semana, los alumnos de 3º y 4º de Educación Primaria vivimos una auténtica aventura prehistórica visitando la famosa Cueva del Tesoro, en el Rincón de la Victoria.

Íbamos dispuestos a aprender… ¡y acabamos sintiéndonos como auténticos exploradores del pasado!

Para empezar, conocimos a nuestro guía: nada más y nada menos que un cavernícola. Sí, sí, ¡uno de verdad! O al menos eso parecía, porque llegó con ganas de contarnos cómo era su vida hace miles de años. Tras hacernos algunas preguntas para comprobar cuánto sabíamos, terminó sorprendiéndose… ¡porque conocíamos su época mejor que él!

Luego nos adentramos en la cueva, donde descubrimos que es una de las tres únicas cuevas de origen marino en Europa. También nos contó que, cuando fue descubierta, aparecieron monedas de oro en su interior, de ahí su nombre: Cueva del Tesoro. Por supuesto, todos miramos alrededor por si todavía quedaba alguna moneda entre las piedras.

Durante el recorrido pasamos por tres salas muy especiales:

  • La Sala del Águila, donde jugamos a buscar figuras de animales en las paredes. Algunos veían águilas, otros tortugas… ¡incluso alguien juró haber visto un dragón!
  • La Cueva de la Diosa, que guarda en sus paredes una silueta que parece la de una diosa antigua vigilándonos en silencio.
  • La Sala del Volcán, tan silenciosa que hasta nuestras propias pisadas parecían andar de puntillas.

Después tocó recargar energías con un buen desayuno, porque lo que venía a continuación prometía… ¡y no decepcionó!

Nos dividimos en tres grupos para participar en talleres inspirados en la vida prehistórica. En el primer taller nos convertimos en artesanos, creando “fósiles” con barro y decorándolos con conchas. Alguno ya pensaba en montar su propio museo. En el segundo taller nos transformamos en artistas rupestres, pintando escenas de animales, caza y personas sobre piedra. ¡Parecía que estábamos creando nuestra propia cueva de Altamira! Por último, llegó la prueba de habilidad: intentar “cazar” un ciervo usando arco y flecha. La puntería de algunos fue sorprendente… y la de otros, muy divertida.

Fue un día inolvidable, lleno de risas, curiosidades y descubrimientos. Volvimos al colegio con la sensación de haber viajado en el tiempo y con muchas historias que contar.

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