El pasado 25 de noviembre conmemoramos en el colegio el “Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres”.
Al inicio, buscamos en la historia la razón por la cual este día está especialmente reservado para concienciarnos sobre la importancia de erradicar la violencia, recordando a las hermanas Mirabal, ejemplo de valentía y compromiso con la justicia y la libertad, que fueron asesinadas por el dictador Trujillo a mediados del siglo XX en República Dominicana, y que fueron compañeras nuestras, ya que estudiaron en uno de nuestros colegios hermanos de aquel país.
De ellas quisimos destacar, especialmente, su búsqueda de un mundo mejor a través de la responsabilidad y la empatía con todos. Y, precisamente, descubrimos la importancia que nosotros mismos tenemos a la hora de hacer un mundo mejor.
Todo lo que decimos tiene un peso en los que nos rodean, ya que las palabras tienen el poder de ayudar y sanar a los que se encuentran heridos; y tienen el poder de herir a los que las escuchan, todo depende de qué palabras escojamos en cada momento.
Reflexionamos acerca de la importancia de utilizar las palabras para sembrar el bien y la luz a los que se cruzan en nuestro camino, ya que la violencia comienza naciendo en el corazón y expresándose mediante palabras que hieren y golpean.
Frente a la violencia, todos podemos ser luz que ayude a los demás a salir de situaciones de violencia; y frente al mal, todos tenemos la opción de escoger la valentía para gritar:
¡No a la violencia! ¡Es tarea de todos!







