Por segundo año consecutivo el alumnado de 2º ESO ha tenido la oportunidad de participar en unas actividades dentro del proyecto de aprendizaje-servicio en ADIPA.
El objetivo de las mismas es acercar al alumnado a la realidad de las personas con discapacidad, aprender a valorar todas las destrezas y cualidades que tienen, crear un entorno de confianza en el que puedan relacionarse y crecer en empatía.
Las sesiones comenzaron en abril cuando dos profesionales del centro junto con Cristóbal y nuestra ya conocida y querida Conchi, ambos con discapacidad y usuarios de los talleres ocupacionales de ADIPA, se desplazaron hasta nuestro colegio para mostrarnos toda la labor que se realiza en esta asociación, desde el acceso a la integración laboral de las personas con menos necesidades de apoyo, pasando por las viviendas tuteladas hasta la residencia donde se cuida y se asiste a personas de mayor edad y con más necesidades de apoyo.
Por otro lado, nos ayudaron a entender qué mirada debemos tener hacia las personas con discapacidad, ver más allá de sus posibles dificultades y valorar todas los aspectos positivos que tienen.
Tras esto, no sin varios retrasos por inclemencias meteorológicas y hasta por un apagón histórico, llegó el esperado día: por fin podíamos desplazarnos hasta su centro para compartir una jornada que estuvo llena de momentos inolvidables, de esos que llenan el corazón y permanecen en la memoria.
Comenzaba la mañana visitando las instalaciones y participando por grupos en los distintos talleres ocupacionales: restauración de madera, papel, vivero y manualidades con los mayores. En los mismos, tuvimos la oportunidad de aprender destrezas de mano de los especialistas de cada uno. Tras un breve descanso, llegó nuestro momento: invitar a participar y compartir nuestros juegos con todos ellos: lanzamiento de pelotas, bingo, dibujos artísticos y hasta un robot que se desplazaba por un tablero.
Lo mejor de todo: las caras de satisfacción y alegría, la de nuestros anfitriones por participar en estas actividades y la de nuestros alumnos al ir descubriendo una realidad que para muchos les era lejana.
Para finalizar, compartimos en mesa redonda cómo había sido la experiencia: ¿qué destacar? En palabras de nuestros alumnos, el alejarse del miedo a cómo relacionarse con las personas con discapacidad y comprobar la cercanía, el cariño y las habilidades que transmiten cada uno.
Todos somos especiales y únicos, algo que siempre quedará grabado en sus corazones.







