¡Lo bueno se hace esperar! Tras unos años y, después de este temporal que ha traído muchísima agua y nieve, ¡por fin hemos disfrutado de dos jornadas de esquí en Sierra Nevada!
El pasado lunes a las 6:00 a.m. pusimos rumbo hacia un entorno natural vestido de blanco para la ocasión. Con las primeras luces del día, nos recibía el pico Veleta, dejándonos ver la cantidad y majestuosidad de la nieve que teñía El Parque Natural de Sierra Nevada.
Todos estaban deseando bajar del autobús y ponerse las botas para disfrutar de una inolvidable experiencia: iniciarse en el rey de los deportes de invierno, el Esquí Alpino. Esta modalidad de esquí destaca por ser la más practicada de todas las disciplinas deportivas invernales, ya que solo necesitamos nuestro material y una tarjeta que nos permite acceder a los remontes, el Forfait. El objetivo era bajar por las pistas lo más rápido posible y con control. Además, las pistas están graduadas en dificultad: verde (fácil), azul (medio), rojo (avanzado) y negro (expertos).
La primera jornada fue la toma de contacto, muchas caídas controladas, algún que otro resbalón… pero nada que les quitase las ganas de seguir aprendiendo. ¡Algunos incluso consiguieron bajar el primer día del telesilla con mucho éxito y emoción!
Después de un duro día de esquí, nos fuimos a descansar y, después de la cena, nos fuimos a pasar un buen rato bailando todos juntos y pasándolo bien en familia en la discoteca para menores, La Mango.
Tras reponer fuerzas en el Albergue de Inturjoven y tomar un sueño reparador, empezamos el segundo día. Muchos siguieron avanzando durante este día, disfrutando y “surfeando” por la nieve. Por la tarde, “los elegidos”, aquellos que más habían avanzado durante estos dos días, bajaron con el profe Luismi por la pista El Río. Todo un desafío para ellos y un reto que estaban dispuestos a enfrentar. Con muchas ganas e ilusión se dispusieron a bajar, controlando cada bajada y atendiendo a las órdenes y consejos del profesor. Llegaron hasta el final con muchísima alegría por haber superado su reto y vivenciaron el esquí en toda su esencia.
El primer día, todos se dieron cuenta de que el esquí era difícil, incluso comentaban que no se veían capaces de bajar por esas pendientes, pero creyeron en sí mismos, en su capacidad para vencer cualquier obstáculo y, al final, todos consiguieron dominar el esquí en esas pendientes que el primer día les parecían imposibles.
Este viaje ha sido un antes y un después en sus vidas, pues no solo han descubierto un nuevo deporte, sino que este deporte les ha unido como grupo, pues han compartido risas, anécdotas y alguna que otra caída. Sin duda, una experiencia que quedará guardada en sus corazones para siempre y que siempre recordarán con cariño cuando ya no estén en el colegio.







