SEAMOS TESTIGOS DE LA REALIDAD QUE NOS RODEA

Me llamo Estela, estoy en 4º de la ESO, y el pasado mes de septiembre estuve de viaje en Marruecos. No es la primera vez que voy, pero de cada de una de las veces que he estado me he dado cuenta del contraste que hay con el lugar donde nosotros vivimos. 

Durante el viaje, fuimos a una aldea que era muy pobre. Cuando vieron aparecer los coches por el pueblo, un montón de niños salieron a recibirnos, la mayoría de ellos descalzos. Repartimos ropa, chuches, libretas y bolis, cosas que para nosotros son muy sencillas, a ellos les hicieron muy felices.

Al ayudar a los demás, tienes una sensación que te llena por dentro porque has hecho feliz al otro. También te hace valorar las cosas que tienes en tu vida, y de la suerte que hemos tenido al nacer donde hemos nacido.

Mi madre ha tenido la suerte de experimentar esta sensación a lo grande. 

Ella fue misionera en el sur de África, en Mozambique, estuvo allí durante 3 años, donde construyó una escuela en la que las niñas también tenían oportunidad de estudiar, algo que no era habitual allí.

Esta experiencia me ha servido para ver que no siempre hace falta irse tan lejos para darnos cuenta que hay pobreza en todos los lugares. Aquí mismo, en Antequera, hay familias que viven una situación complicada y a las que nosotros podemos ayudar.

Seamos testigos de la realidad que nos rodea.

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