KAYAKS, AVENTURA EN EL MAR

Terminaba la primera semana de junio, el verano se va haciendo patente y los alumnos de 2º de ESO vivimos una jornada diferente, alejada de nuestras ya conocidas aulas. Pusimos rumbo a la playa de Burriana en Nerja.

Todo comenzó bien temprano cuando el autobús nos esperaba en la Moraleda. Mucha ilusión pero también cierto cosquilleo en el estómago pensando en lo que nos depararía el día. Para muchos de nosotros era la primera vez que nos subiríamos a un kayak, y los que ya lo habíamos vivido teníamos las mismas ganas porque el hecho de compartirlo con nuestros compañeros era algo totalmente novedoso.

Las agujas del reloj se acercaban a las 10 de la mañana cuando, a través de las ventanas del autobús, divisábamos a lo lejos la ciudad de Nerja, localidad malagueña conocida por la mayoría por la famosa serie Verano Azul. De hecho, más de uno preguntamos si veríamos el famoso barco de Chanquete, pero eso tendría que ser en otro momento. Tocaba adentrarse en el mar.

Tras realizar un pequeño recorrido hasta alcanzar nuestra ansiada playa, el viento de levante hizo su aparición, y, aunque en principio parecía agradable, luego se convertiría en un compañero no muy deseado para el viaje que emprendíamos. 

Los monitores nos explicaron todos los aspectos que debíamos tener en cuenta para nuestra navegación, tanto a nivel de comunicación a distancia como a nivel de técnica de remo. ¡Chalecos salvavidas puestos, todo listo para comenzar!

La primera impresión: el contacto con el agua fresca del Mediterráneo, entremezclado con los nervios que nos hacían dudar de nuestra capacidad para afrontar esta travesía. Izquierda, derecha… pronto nos dimos cuenta de que la coordinación era esencial. Una muestra más de que cuando trabajamos en equipo conseguimos todo aquello que nos proponemos.

Aunque hubo momentos de dificultad, todos quedaron enmarcados como anécdotas a nuestra vuelta: kayaks que se volcaban por el oleaje, el cansancio acumulado en algunos de nosotros… Pero al final, lo importante es que a todos nos invadió esa sensación de éxito cuando logramos nuestra primera victoria: hacer el recorrido completo y desembarcar según lo previsto.

 

¿Qué más nos quedaba por vivir en este maravilloso día?

Un delicioso almuerzo en la playa, compartiendo risas, experiencias, bromas con nuestros compañeros. Y por supuesto, no faltó un buen chapuzón, a más de uno le pilló desprevenido alguna que otra ola.

 

Sin duda, una jornada que quedará grabada en nuestra memoria y que no nos importaría repetir porque cuando el respeto, el compañerismo y el buen hacer están presentes en una actividad, esta se vive con más corazón.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn
Email
Imprimir
Últimas entradas

LA DIVERSIDAD SUMA

Este curso nos hemos embarcado en un nuevo proyecto enmarcado dentro del aprendizaje-servicio. En esta ocasión, hemos contado con ADIPA para que el alumnado de

Leer más »
Categorias